El 18 de agosto de 2004, dos militares
y un estudiante de 17 años,
tacaron a dos indigentes que dormían
en la calle: Vicente, de 65 años,
fue apuñalado; y Primitivo,
de 53 y que llevaba un corse ortopédico
por una lesión de columna,
fue golpeado en todo el cuerpo y
la cabeza.
Días después, Primtivo,
que había visto a los padres
del menor en la fiscalía
correspondiente, escribió
esta carta al joven:
"Decía
el poeta: La vida es bella, ya verás
cómo a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás
amores, tendrás amores...
Me hubiera gustado haber escrito
esto para ti. Tendrás amigos.
Las personas con las que saliste
aquella noche como de caza no son
tus amigos ni te quieren. Encontrarás
otras personas que te quieran: tus
padres, a pesar de todo; yo mismo
te amo. Odio las ideas que te llevaron
a hacer eso, me da náuseas
lo que esa noche hicisteis. Pero
a ti, como persona, te amo y no
dudo que con el tiempo aprenderás
que sólo podemos ser felices
con el respeto y el amor.
La felicidad no depende del estatus
social de nuestras condiciones exteriores
de vida, pero sí depende
del respeto que tenemos hacia nosotros
mismos y hacia los demás,
del amor que tenemos hacia el otro.
Aprende a amarte también
a ti mismo, no te encierres en ideas
de exclusión, de odio, que
sólo conduce a la desolación,
la destrucción y la muerte.
Desarrolla tus capacidades creativas,
haz cosas que te eleven, que te
ablanden el corazón. No es
fácil; hacen falta muchos
esfuerzos, mucho trabajo y también
lágrimas, pero la vida es
tan bella que merece la pena. Por
fin te diré que el hombre
fuerte y valiente no es el que da
puñetazos y apuñala;
esto está al alcance de cualquier
animal. Ser fuerte no es dejar que
el odio entre en nuestro corazón.
Así que, a pesar de lo que
pasó, te perdono y te amo.
Que esto te sirva de lección
para mejorarte".