Una proposición de ley presentada
por el PSOE el pasado diciembre,
cuando aún estaba en la oposición,
consiguió elevar del 3% al
5% la reserva de plazas para los
discapacitados en los empleos de
la Administración. Pero en
realidad nunca llegó a cumplirse
ni el primero de los compromisos.
El Comité Español
de Representantes de Personas con
Discapacidad (Cermi) denuncia que
en la Administración pública
ese porcentaje de plazas asciende
actualmente entre el 0,6% y el 0,7%.
En la empresa privada, con un compromiso
limitado al 2%, las cosas no van
mejor y todo depende, según
el Cermi, del impulso o la permisividad
que impriman las autonomías.
No es fácil encontrar un
colectivo que, ante el cambio de
Gobierno, no eche mano del tan mencionado
nuevo talante para depositar en
él esperanzas de futuro a
corto plazo. Los discapacitados
también esperan del Gobierno
socialista la satisfacción
de algunas demandas pendientes.
"Zapatero ha hablado mucho
de que su mandato será el
de los servicios sociales, de los
que todavía no hay una ley
general que garantice determinados
derechos", explica Luis Cayo
Pérez, director técnico
del Comité Español
de Representantes de Personas con
Discapacidad (Cermi).
Esta organización agrupa
a más de 2.000 asociaciones
y sus datos cifran en 3,5 millones
los discapacitados en España,
entre los que incluyen a aquellas
personas que, por su edad u otras
razones, dependen de los cuidados
de otros, de los que se encargan,
en general la familia y, en particular,
las mujeres.
En el Cermi saben que el desempleo
y la inactividad voluntaria se ceban
entre los discapacitados. De los
3,5 millones que tienen contabilizados,
dos millones son mayores de 65 años,
luego fuera de la edad laboral.
Del resto, unos 800.000 son inactivos
y 600.000 pretenden ser trabajadores,
pero sólo lo han conseguido
200.000 de ellos. Así pues,
quedan 400.000 desempleados y 800.000
personas inactivas, que alguna relación
tienen con el paro. Lo explican
en el Cermi: 200.000 de esos 800.000
discapacitados inactivos cobran
una pensión no contributiva
y del resto no se conocen sus circunstancias.
Pero los que cobran esa pensión,
que no alcanza los 300 euros mensuales,
no siempre dan el salto para buscar
un trabajo porque podrían
perderla y no volver a recuperarla.
Ese extremo se matizó en
1997 y se consiguió que la
recuperación de las pagas
fuera automática, pero lo
que ahora esperan es que prospere
una proposición de CiU que
permita compatibilizar la pensión
con el sueldo de trabajo. "Eso
les permitiría acceder a
pequeñas ocupaciones o empleos
por horas".
"El máximo consenso"
El límite es que ambas retribuciones
no superen el salario mínimo
interprofesional, 460 euros en la
actualidad. "Propusimos al
anterior Gobierno que si entre ambas
pagas superaban ese salario se descontara
de la pensión un 50% del
excedente", explica Luis Cayo
Pérez. Pero no aceptaron.
La secretaria de Estado de Discapacidad,
Amparo Valcarce, que admite los
datos que baraja el Comité
Español de Representantes
de Personas con Discapacidad, ha
explicado a este periódico
que el Gobierno estudiará
con interés este extremo,
pero que quiere hacerlo "con
el máximo consenso y en el
contexto del Pacto de Toledo",
puesto que se trata de pensiones.
Para
los que buscan trabajo de forma
activa la Administración
reserva un 5% de las plazas que
saca a concurso público.
Un porcentaje que no se cubre ni
de lejos. No es fácil que
los discapacitados accedan a algunos
de esos empleos porque se necesita
un nivel de estudios que pocos tienen.
También en esto la población
discapacitada sale perdiendo. De
tal forma que si en una oposición
se reservan 10 plazas, es posible
que 9 de ellas queden descubiertas.
"Lo que nosotros proponemos
es que esas plazas se acumulen para
futuras oposiciones y que puedan
cubrirse en empleos acordes a las
posibilidades del discapacitado;
y que se financien con fondos europeos
cursos para preparar estas oposiciones",
explica Luis Cayo Pérez.
Como todo esto no ocurre aún,
las contrataciones de discapacitados
de la Administración pública
no llegan a lo comprometido. Se
quedan entre un 0,6% y un 0,7%.
El Gobierno defiende en este punto
un "turno específico
para discapacitados" en las
oposiciones que evite el incumplimiento
sistemático de la ley. Valcarce
consideró clave la formación,
sobre todo en nuevas tecnologías
con fondos públicos.
Canarias y Madrid
En la empresa privada, las cosas
no están mucho mejor, según
el Comité Español
de Representantes de Personas con
Discapacidad, aunque no tienen datos
para acreditarlo. Dicen que depende
en exclusiva del afán que
muestre cada comunidad autónoma
por cumplir esa reserva de empleo
del 2% en aquellas empresas con
más de cincuenta empleados.
Canarias, explican, es uno de los
mejores ejemplos de funcionamiento
y Madrid, de los peores, a pesar
de que sus muchas empresas tiran
del empleo de los discapacitados
sin mucha premeditación.
Para algunas empresas cumplir ese
porcentaje es complicado y la ley
se flexibilizó en 2000 ofreciendo
alternativas para casos excepcionales:
se les permitía contratar
determinados servicios con empresas
de empleo protegido cuya plantilla
esté compuesta por un 70%
de discapacitados, como poco; o
bien contratar con discapacitados
autónomos, o, por último,
hacer donaciones a asociaciones
que beneficien al colectivo.
Por su parte, las organizaciones
sociales han pedido que se les incluya
en los diálogos sobre iniciativas
dirigidas a las personas con capacidad,
algo que no se hizo en el II Plan
de Empleo de estas personas.
La
cuarta pata
Además de las reivindicaciones
concretas, con las cifras en la
mano, los discapacitados creen que
también es ya hora de cambiar
el discurso y llevarlo al terreno
de los derechos: pasar del cobijo
de la "caridad" o la "sensibilidad"
al que proporcionaría la
cuarta pata que falta en España
"y que tienen en Europa".
"Ya tenemos derechos educativos
universales, derechos sanitarios,
un sistema de pensiones pero faltan
los derechos sociales. Ahí
entramos nosotros".
El secretario técnico del
Cermi, Luis Cayo Pérez, se
queja de que en este país
no hay aún una ley general
de servicios sociales que proteja
de forma automática al discapacitado.
La secretaria de Estado de Discapacidad
dijo que esta cuarta pata de servicios
sociales es, "en efecto, un
objetivo fundamental del Gobierno
porque es una asignatura pendiente,
y uno de los asuntos que más
nos separa de la UE, la dependencia".
En el Cermi también recuerdan
que "Zapatero ha prometido
que en dos legislaturas habrá
creado el sistema social necesario
para cubrir estas carencias y que
en estos primeros cuatro años
atendería al 60% de los que
tienen una dependencia grave. Dijo
que se contaría con 1.000
millones de euros".
Luis Cayo Pérez subrayó
también el "importante
papel que pueden desempeñar
empresarios y sindicatos si no olvidan
a los discapacitados cuando negocien
los convenios colectivos".
España
y Europa
"España
es uno de los países europeos
en los que se observa una menor
proporción de personas con
discapacidad que trabajan",
advierte el Consejo Económico
y Social (CES) en el informe La
situación de las personas
con discapacidad en España,
que se presentará hoy. Y
explica que aunque los Centros Especiales
de Empleo para estas personas han
crecido en los últimos años
existen problemas que les han hecho
"apartarse del objetivo de
ser un puente de empleo protegido
ordinario", tales como "la
elevada tasa de temporalidad y la
integración en sus plantillas
de trabajadores con un grado de
minusvalía medio o bajo".
El estudio, de 223 páginas,
será presentado por la secretaria
de Estado de Servicios sociales,
Familias y Discapacidad, Amparo
Valcarce, y el presidente del Consejo
Económico y Social (CES),
Jaime Montalvo. Este informe pone
de relieve algunos problemas de
cuantificación estadística
del colectivo de personas con discapacidad
en España y expone las iniciativas
que deben adoptarse relacionadas
con las políticas de empleo,
educación, sanitarias, así
como las prestaciones económicas,
los servicios sociales y las políticas
de accesibilidad que se deben mejorar
En relación con el empleo,
este organismo señala que
debe asegurarse el cumplimiento
de la cuota acordada de puestos
de trabajo en las administraciones
públicas "estableciendo
un turno independiente del general
y adaptando las pruebas a las condiciones
específicas de cada aspirante
discapacitado". También
sugiere que se establezca "una
cuota de reserva en la contratación
eventual y en las pruebas de interinidad".
En las compañías privadas,
prosigue el informe, se "debe
asegurar el cumplimiento de la cuota
de reserva del 2% de puestos de
trabajo en las empresas de más
de 50 trabajadores, mejorando la
respuesta de los Servicios de Empleo
a las solicitudes empresariales
de trabajadores con discapacidad
e intensificando la actuación
de la Inspección de Trabajo".
El CES también propone diversas
medidas para mejorar la información
sobre este colectivo, tales como
que el Observatorio de la Desigualdad
realice recopilaciones periódivas
de información sobre esta
población y efectúe
el seguimiento sobre el conjunto
de los aspectos de la discapacidad
para conocer el impacto de las políticas
y recursos destinados a estos colectivos.
También resalta la necesidad
de incluir preguntas específicas
sobre el empleo de los discapacitados
en la Encuesta de Población
Activa (EPA) del Instituto Nacional
de Estadística.