La interacción entre nubes
y contaminación en el aire,
en concreto las partículas
en la atmósfera denominadas
aerosoles, está provocando
una reducción de la insolación
en la superficie terrestre. Los científicos
han medido incluso la cantidad de
oscurecimiento registrado: un 1,3%
por década. Sin embargo, la
superficie del planeta se esta calentando
pese a que llega menos radiación
solar. Un equipo científico
del observatorio Lamont-Doherty de
la Universidad de Columbia (EE UU)
ha investigado este efecto y advierte
que puede hacer que el mundo sea en
el futuro más seco y más
oscuro. Sus resultados se han publicado
en la revista Geophysical Research
Letters.
La
cuestión es que la radiación
solar está siendo tanto atrapada
como reflejada por las nubes y las
capas de aerosoles, reduciendo la
cantidad de radiación solar
que normalmente llegaría
al suelo. Es obvio que los gases
de efecto invernadero atrapados
en la atmósfera provocan
el calentamiento global, pero el
aumento de temperaturas es más
rápido o más lento
en función de esa capa de
nubes y aerosoles.
Los
investigadores de Columbia concluyen
que el efecto de la menor radiación
solar unido al calentamiento en
la superficie hará que los
flujos turbulentos de calor sean
más débiles, provocando
una reducción de la evaporación
y de las precipitaciones, es decir,
que el mundo será más
seco.
Aunque
el aumento de las temperaturas humedecerá
la atmósfera, los aerosoles
emitidos por la acción humana
hará que se condense el agua
formando gotas de las nubes más
pequeñas, lo que está
ya provocando el observado aumento
de grosor de las capas nubosas del
planeta, explican los expertos del
Observatorio Lamont-Doherty. Las
gotas, al ser más pequeñas
no son suficientemente pesadas como
para caer por el aire en forma de
lluvia. Como resultado, la capa
nubosa dura más tiempo y
llueve menos.