Paz y Justicia
La Paz, la verdadera Paz, sólo puede ser fruto de la Justicia.
Paz como esa convivencia en la que cualquiera pueda vivir en plenitud su condición de ser humano y, para muchos de nosotros, de hijo de Dios. Justicia que se basa en tener preferencia por el desposeído y excluido.
Paz que nace de la Justicia.
 
 
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EL PROTOCOLO DE KIOTO... en 10 preguntas  

Índice
Creative Commons License
Esta obra "El Protocolo de Kioto en 10 preguntas" (no sus imágenes) está bajo una licencia de Creative Commons.
Pinche para ver las condiciones legales.


1.
¿Qué es el Protocolo de Kioto?
2. ¿Hasta qué punto es grave el “efecto invernadero”?
3. ¿Y por qué no dejamos de usar esos gases tan peligrosos?
4. ¿Quién y cuándo tiene que aplicar el Protocolo de Kioto?
5. Pero, entonces, este Protocolo es un jaleo, ¿no?
6. ¿Y si un país no cumple el Protocolo, qué pasa?
7.
¿España estamos cumpliendo el Protocolo?
8. ¿Y a los españoles nos va a salir caro cumplir Kioto?
9. ¿No será todo esto una neura de los ecologistas?
10. En fin, ¿y yo puedo hacer algo?

Para profundizar

(Documento elaborado en febrero de 2005)
Última revisión el 1.8.06

Elaborado por
Pablo Genovés Azpeitia, Inmaculada Domingo Hernando, Jesús Villagra Simón
y Equipo de Paz y Justicia.

(Pincha aquí para ir a la versión larga de este documento)


¿Qué es el Protocolo de Kioto?


Es un acuerdo internacional para que los países que lo firman reduzcan enormemente sus emisiones de gases contaminantes. Gases que, al acumularse en la atmósfera, crean una capa que concentra el calor en el planeta -provocando el llamado “efecto invernadero”- y, a la vez, destruyen la protectora capa de ozono.

 


¿Hasta qué punto es grave el “efecto invernadero”?


Mucho. El “efecto invernadero” provoca un calentamiento global de todo el planeta Tierra. Y ese aumento de temperatura tiene unos efectos absolutamente aniquiladores para la vida de todo tipo, incluida la nuestra. No es algo que se note en un año o dos, por lo que corremos el riesgo de no hacerle caso. Pero está ahí, y puede llegar un momento en el que ya no haya solución posible.



¿Y por qué no dejamos de usar esos gases tan peligrosos?


Porque no podemos, al menos hoy por hoy. Esos gases forman ya parte de nuestra vida cotidiana y nuestros procesos industriales. Por eso, el Protocolo de Kioto habla de reducir, no de eliminar al cien por cien.



¿Quién y cuándo tiene que aplicar el Protocolo de Kioto?


El Protocolo lo han ratificado 141 países, que deben cumplir lo acordado antes de 2012. Los países desarrollados deben reducir su emisión de gases contaminantes en un 5,2% respecto a lo que emitía cada uno en 1990. Los países subdesarrollados se comprometen a no llegar a determinados niveles de emisión.



Pero, ¿todo eso no hace que aplicar el Protocolo sea un jaleo?


Sí y no. Es verdad que el Protocolo es un maremagnum de cifras. Pero el problema no está ahí, pues tenemos medios sobrados para controlar todo el proceso. El problema está en que hay muchos intereses económicos por medio. Todo el mundo ve la necesidad de frenar la emisión de gases contaminantes. Pero no todo el mundo está dispuesto a invertir dinero en hacerlo.



Y si un país no cumple el Protocolo, ¿qué pasa?


¡Buena pregunta! En el actual sistema político internacional, ni siquiera la ONU tiene poder jurídico para obligar a un país a que cumpla lo prometido en Kioto. De hecho, EE.UU., el país más contaminante del planeta, ha dicho que se salía de Kioto. Lo mismo Australia. Y Rusia y Japón han conseguido no tener que reducir tanto como los demás.

Y, encima, todavía se puede hacer otra buena pregunta: ¿qué pasa después de 2012? Lo que se pueda conseguir con el Protocolo de Kioto es sólo un primer paso, y bastante pequeño, en el esfuerzo ineludible de frenar el calentamiento global. Así que hay que ir pensando en el futuro.




¿España está cumpliendo el Protocolo?


España somos el 2º país de la UE que más nos alejamos de lo marcado en Kioto (el 1º es Portugal; bonito panorama en la Península Ibérica). O hay un cambio muy decidido en nuestra industrialización o la cosa está harto difícil.



¿Y a los españoles nos va a salir caro ajustarnos a lo acordado en Kioto?


Depende de a lo que se llame “caro”. Lo verdaderamente caros sería que nuestros descendientes vivieran en un país desértico, con la mayoría de sus ecosistemas perdidos, y condenado a la ruina económica.

Pero, aun fijándose sólo en el momento presente, los especialistas explican que lo que se gaste ahora para transformar nuestra industria, se recuperará a la larga al obtener energías más baratas.




¿No será todo esto una exageración de los ecologistas?


No, ni mucho menos. El que todo esto era un rollo de los “ecologistas melenudos” es una campaña muy bien planteada que ha lanzado el gran capital, interesado en desacreditar Kioto. Pero no es así. Hoy en día, los estudios sobre el “efecto invernadero”, la destrucción de la capa de ozono, el aumento de la temperatura planetaria, y demás, provienen de muchísimos campos científicos. Hasta hay premios Nóbel sobre este asunto. El calentamiento global es una realidad más que comprobada por la ciencia.

 


En fin, ¿y yo puedo hacer algo?


Claro que sí. Pero sin olvidar que los grandes causantes del efecto invernadero no somos los ciudadanos individuales, sino las grandes empresas industriales. Tú y yo podemos Y DEBEMOS hacer cosas, pero son ellos –los poderosos- los que tienen la sartén por el mango. Lo que podemos Y DEBEMOS hacer tú y yo es lo de “un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”, a la vez que, como ciudadanos activos, nos informamos sobre este tema y nos mantenemos vigilantes y exigentes ante las políticas gubernativas.

Se trata, en resumen, de que busquemos todas aquellas formas de reducir la contaminación –directa (por ejemplo limitando el uso de aire acondicionado) o indirectamente (por ejemplo, usando papel reciclado) en nuestra vida cotidiana. Mira lo que haces cada día y empezarás a descubrir muchos momentos en los que puedes hacer tu “mini-Kioto” particular.

Y por si te vienen a la mente pocas ideas, tienes una larga lista en nuestro foro: pincha aquí para verlas. Ideas que, además, las puedes enriquecer aportando ene se foro las cosas que a ti se te ocurran, a la vez que descubres las que se les ocurran a otros.

Y así, entre todos, cuidaremos la casa común de todos: nuestro viejo, entrañable, y único, planeta Tierra.



Para profundizar


LEER

NAVEGAR

MIRAR

  • CINE: “EL DÍA DE DESPUÉS DE MAÑANA (The day after tomorrow)” (Roland Emmerich, 2004). Dejando aparte la burrada gramatical de la traducción del título al castellano (lo correcto sería “El día después de mañana”, o, sin tantas vueltas, traducir el original como lo que es: "Pasado mañana"), es claro que no se puede pedir a esta película un desarrollo científico. Pero su espectacularidad catastrofista puede servir de punto de arranque para un trabajo más serio. Sinopsis y ficha crítica pinchando aquí. En la misma línea de buscar películas que sirvan de punto de partida (no de ilustración cientñifica) recuérdense Waterworld, Mad Max, etc.

FUENTES UTILIZADAS en la ELABORACIÓN de este DOCUMENTO

  • COLECTIVOS:
    • Asociación de Promoción de la Salud Eurosaude.
    • CeroCO2: Iniciativa para el Cuidado del Clima.
    • Energías Renovables.
    • Federación de Unión de Consumidores de España.
    • Fundación Ecología y Desarrollo.
    • Fundación Terra. Grupo Barrameda (Argentina).
  • MEDIOS DE COMUNICACIÓN:
    • Agencia Reuters.
    • Diarios El Mundo (16.II.05), El País (18.VI.04 y 16.II.05), y El País Semanal (27.II.05).
  • ORGANISMOS OFICIALES:
    • Instituto español para la Diversificación y el Ahorrro Energético.
    • Ministerio español de Medio Ambiente.
    • Naciones Unidas.
  • ECOLOGISTAS:
    • Ecologistas en Acción.
    • Greenpeace España.
    • World Wildlife Fund (WWF) / Adena.
  • SINDICATOS:
    • Comisiones Obreras (CCOO). España.
  • CIENTÍFICOS:
    • José Manuel Moreno, catedrático de Ecología.
    • Silvia Rinaldi, bióloga.
  • Y fuentes propias de PAZ Y JUSTICIA.

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